| RUTA
DE LA COBA |
|
Concejo: SANTA EULALIA DE OSCOS Itinerario: Ferreira – Coba - A Coba – Nonide – Ferreira
Características: Naturaleza Paisajes: Bosques de roble y pino; Cañón del río Agüeira; Soutos de castaños; Pequeñas aldeas. Duración aproximada: 5-7 horas Longitud: Dificultad: Media/alta Desnivel máximo:
Equipamientos y puntos de interés: Area recreativa de Ferreira; Cortín; Río Agüeira; Fuente particular en A Coba.
|
|
Para comenzar la ruta nos trasladamos a la aldea de Ferreira, una de las más atrayentes de los Oscos. Muy cuidada y en una entorno natural espectacular impresiona a cualquier viajero. Cogemos una pista que antes de entrar en el pueblo baja hacia el río. Cruzamos un coqueto y antiquísimo puente de piedra sobre el río Agüeira. Antes de iniciar la ruta merece la pena hacer una parada en el área recreativa para dar un agradable paseo en piragua por el río. Aguas transparentes e inmóviles nos hacen dudar si es preferible remar o quedarnos inertes contemplando el paraíso natural que nos rodea. Al final del recorrido en piragua, al lado de la presa, se pueden adivinar a la derecha los vestigios de un antiguo asentamiento castreño de época romana que se establecieron en la zona para aprovechar su riqueza mineral de hierro. Volviendo a la ruta, cogemos un camino paralelo al Agüeira, enseguida nos desviamos a la izquierda perdiendo el cauce del río e introduciéndonos en un denso pinar. La subida no es larga pero muy empinada y se agradece llegar arriba y pararnos a tomar aire y contemplar el paisaje que emerge. Una vez que hemos cogido altura, el resto del sendero se deslizará por la ladera de la montaña con el cañón del río Agüeira a nuestra derecha y el continuo murmullo de sus aguas acompañándonos. Un ligero descenso por una zona pedregosa, una pequeña mancha de pinos y el camino se vuelve muy cómodo. Iremos por la ladera de la montaña a media altura, con la pared de los montes a nuestra izquierda y un barranco a la derecha. Las vistas panorámicas son espectaculares y hacen que devoremos los pasos sin darnos cuenta. Alternaremos zonas descubiertas en los salientes de la montaña, en las que predominan el brezo, el tojo y la escoba y zonas de bosque en los entrantes. El bosque es bastante tupido, sobre todo abunda el castaño, trabajado antiguamente para abastecerse de castañas, alimento principal durante muchos meses del año, de manera especial de los más desfavorecidos y también manjar para los gochos, que en pocas casas faltaban. Si nos salimos del camino no será difícil encontrar alguna corripia todavía en pie. En estas pequeñas construcciones de piedra, circulares o cuadrangulares, almacenaban las castañas, alternando capas de fruto con capas de arena para absorber la humedad y que se conservasen durante más tiempo. Llegamos a una aldea minúscula, Coba, accesible únicamente por camino de herradura y utilizada en la actualidad para guardar ganado. Nuestro camino desemboca en una pista asfaltada, bajamos hacia la derecha y al poco empezamos a ver modernas construcciones diseminadas. Dos empinadas rampas descendentes nos llevan a la aldea de A Coba. Podemos abastecernos de agua en un grifo adosado a una de las casas a la derecha, es una fuente privada pero sus amables propietarios siempre ofrecen agua a los excursionistas y están encantados de compartir unas palabras con los visitantes. Continuamos descendiendo hasta el cauce del río Agüeira. Cruzamos un puente de piedra y encontramos un sitio idóneo para darnos un refrescante baño los días que aprieta el sol. Ascendemos el curso de otro arroyo hasta que lo cruzamos por un puente de madera y acumulamos fuerzas porque nos disponemos a iniciar una fuerte subida. El entorno es francamente bonito, boscajes, prados y montañas se van alternando. Cruzamos los restos de una aldea más esplendorosa en un pasado no muy lejano. Nos podemos imaginar cómo eran esas caserías, esa ermita y ese hórreo con vida a su alrededor. La pendiente va siendo cada vez más fuerte. Los árboles han desaparecido por completo y nos encontramos de nuevo en el reino de los arbustos. En primavera, el colorido de la flor del brezo o el tojo nos hace creer que andamos entre alfombras rosas, blancas, moradas, amarillas. En verano, en los días de calor la subida se hace especialmente dura siendo fundamental buena protección solar. Alcanzamos una primera loma y la vista es espectacular. A la derecha, hacia atrás, continúa el valle por el que iniciamos la ascensión y de frente se sitúan la sucesión de montañas que hemos ido cortando antes de llegar a A Coba. Fijándonos un poco se adivina casi todo el camino que hemos ido haciendo y nos sorprende lo abajo que estábamos hace unos minutos. Si buscamos en las laderas de las montañas es muy probable que encontremos más de un cortín, antiguas construcciones circulares que protegían las colmenas de los golosos osos y hasta de los insaciables jabalíes. Hechas con lajas de pizarra podían tener hasta tres metros de altura y carecían de techumbre para que las abejas entrasen y saliesen a su antojo. La apicultura era un complemento importante en la economía oscense. La cera se utilizaba para las necesidades religiosas y la miel como medicina o como edulcorante, el único accesible a la mayoría de la población, siendo por tanto un producto casi de lujo. Volvemos a la ruta y pronto entramos en otro castañar, iniciamos la última subida que nos llevará a Nonide. Estas cuestas se harán más llevaderas al ir entre sombras. El camino desemboca en una carretera y seguimos hacia la derecha. La primera edificación que nos encontramos es la antigua escuela. Sigue el mismo patrón que el resto de escuelas rurales de la zona y nos indica que, al contrario que ahora, estos pequeños núcleos estaban llenos de niños. La media de hijos por casa en un pasado no lejano era nueve, cifra mucho mayor que la que juntan ahora entre varias aldeas. Eran otros tiempos y la necesidad de mano de obra para mantener una casería en funcionamiento obligaba a la presencia de familias muy numerosas. Una vez dejado atrás Nonide cogemos un camino que sale a la izquierda y comenzamos un pronunciado descenso. Alternamos manchas boscosas y zonas abiertas que nos permiten ver el río Agüeira en su rápido discurrir hacia el concejo de Pesoz. Entramos en Ferreira y, aunque la jornada ha sido algo larga, merece la pena tomárnoslo con calma, examinar cada una de sus casonas, saborear sus estrechos pasajes a la sombra de parrales y concluir llegando al punto de partida.
|
|
|
| Ruta de Mon | Ruta de Piorno a los Fornos |
| Ruta de la Seimeira | Ruta del Forcón de los Ríos |
| Ruta de los Artesanos | Senda de las Carballeiras |
| Ruta del Agua | Ruta de los Bosques |
|
|
|
|
|
|
|
Apartamentos CASA DE LA VILLA 610.697.436 / 985.626.061 |
Info@turismoenoscos.com |