| RUTA
DEL FORCÓN DE LOS RÍOS |
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Concejo: SANTA EULALIA DE OSCOS Itinerario: Vega del Carro – Forcón – As Casias – A Valía – San Xulián – Caraduxe – Ferreirela de Riba – Santa Eulalia de Oscos – As Poceiras –Vega del Carro
Características: Naturaleza y etnografía Paisajes: Bosques de roble y castaño; Pequeñas aldeas; Prados; Cabeza del concejo (Santalla) Duración aproximada: 3-5 horas Longitud: Dificultad: Media Desnivel máximo:
Equipamientos y puntos de interés: Ermita en Vega del Carro; Escudo de los Lombardero en A Valía; Fuente en San Xulián y Caraduxe; Servicios básicos y farmacia en Santa Eulalia de Oscos; Areas recreativas en Santa Eulalia y As Poceiras
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Iniciamos el recorrido en Santa Eulalia de Oscos. Salimos en dirección a As Poceiras teniendo para ello varias opciones: cualquiera de los dos tramos de la Senda de las Carballeiras o una pista de asfalto que sale después del lavadero. Las tres alternativas dadas desembocan en el campo de fútbol de Santalla, recomiendo el tramo de las Carballeiras, que sale detrás de la piscina municipal, por ser la más suave y agradable. Si hemos elegido ésta hay que tener cuidado en la única bifurcación que hay y coger el camino que sube a la derecha en vez de seguir hacia delante que llega a la carretera. Después de una subida corta pero empinada llegamos al campo de fútbol donde podemos refrescarnos en la fuente para continuar a la izquierda hasta As Poceiras. Evitando la carretera general cogemos una pista que sale por la derecha y baja adentrándose en una zona boscosa. Cruzamos un puente sobre el río Barcia y ascendemos hasta Vega del Carro. Siguiendo las indicaciones cogemos un camino de tierra que pasa al lado de la ermita de Vega del Carro, consagrada a Nuestra Señora del Carmen, de pizarra, muy recogida y con el característico tejo guardándola. Continuamos y avistamos de frente las crestas de las Penas del Corro, que más adelante dejaremos a nuestra izquierda. Nos desviamos en una senda indicada a la derecha que discurre entre vegetación arbustiva de tojo, brezo y retama y más tarde en un bosque mixto de pino, abedul y roble. Descendemos continuamente hasta que llegamos al forcón de los ríos, confluencia entre los ríos Barcia y Villanueva, que da nombre a la ruta. Cruzamos el río por un rústico puente y es buen momento para hacer una parada y deleitarnos con el fluir de las aguas, cobijados por la sombra del característico bosque de ribera de los Oscos. Alisos, fresnos, sauces, arraclanes, avellanos… Un camino estrecho entre abedules y robles desemboca en la carretera que une Santalla y Villanueva de Oscos. La cruzamos y cogemos una amplia pista que, entre bosques y prados, nos lleva hasta As Casias. Ahí podemos observar las típicas construcciones de la zona. Después de cruzar el río Villanueva llegamos a A Valía. Muchas de las casas armeras de Santa Eulalia de Oscos proceden de Vizcaya, motivo de lo cual encontramos apellidos originarios de la tierra vasca, tal es el caso de los Lombardía, Lombardero, Amézaga o Legazpi. Los dos primeros originalmente provenían de la región de Lombardía, famosa por su industria férrea, trasladándose después al País Vasco, también con mucha tradición en el trabajo del hierro, y finalmente una rama de estas familias se trasladó a los Oscos para ejercer su oficio. El forjado del hierro era una actividad común en los largos inviernos de los oscenses. Casi todas las casas contaban con una fragua que les permitía disponer de un pequeño excedente monetario con la venta sobre todo de clavazón a comerciantes que venían desde Vegadeo a recogerlo. Esta pequeña industria artesanal era posible por la existencia de los tres elementos fundamentales necesarios: hierro, aunque de calidad no muy significativa no escaseaban las yacimientos de este mineral; bosques, de los que sacar la madera que se convertirá en carbón vegetal, combustible utilizado; y por último abundancia de agua, energía que moverá los martinetes existentes en los mazos y ferrerías. Volviendo a la ruta y a la aldea de A Valía, encontramos en lo que fue la torre de una casa importante un escudo nobiliario, pertenece a la familia Lombardía. En el centro de la piedra, bajo un busto se lee la inscripción “VIZCAIA”, que nos indica su origen y se ha perdido otra inscripción que decía: Conocida valentía estas armas que gané, así las defenderé como noble Lombardía Abandonamos A Valía dejando a la derecha las ruinas de la antigua capilla, cuyo arco de entrada todavía nos maravilla. El camino asciende ligeramente y nos conduce a San Xulián donde se agradece una parada para beber el agua fresca de la fuente del lavadero. Poco a poco el camino se ensancha y nos vamos introduciendo bajo las sombras de los árboles, predominando el roble, el abedul y el castaño. El río Villanueva discurre de manera permanente a nuestra izquierda, abajo, escondido entre la arboleda, y allí distinguimos los restos del Mazo de Caraduxe, que podemos visitar si abandonamos la pista principal. De regreso a la pista esta comienza a subir hasta que nos lleva a un lavadero a la entrada de Caraduxe. A partir de aquí la pista se vuelve transitable para vehículos. Una breve ascensión nos lleva a un punto donde se abre un nuevo valle, giramos a la derecha y entramos en el valle del río Agüeira. La panorámica desde aquí es espectacular, distinguimos Barreiras en el fondo y un antiguo cortín abandonado debajo de nosotros. Caminamos a media ladera hasta adentrarnos de nuevo en zona boscosa llegando en poco tiempo a Ferreirela de Arriba. En Ferreirela de Riba se conserva la casona de los Lombardero, también oriundos de Vizcaya, vinieron a fabricar el Mazo de Barreiras. De este peculiar linaje destaca Juan Antonio Fernández Lombardero, relojero afamado, una de sus piezas es el reloj del Ayuntamiento de Lugo. Un nieto suyo, Francisco Antonio, sorprendía a sus vecinos apareciendo en misa en un caballo mecánico, una especie de bicicleta fabricada por él mismo. Obsesionado con volar se encerraba días y noches en su taller para construir un artilugio que le ayudara en su empresa. El día señalado congregó a sus vecinos y se lanzó desde las peñas de Brañavella. Su aventura fracasó pero sólo le costó una pierna rota. No abandonó su empeño en imitar a los pájaros y de nuevo encerrado en su taller construyó un globo con el que cumplió su sueño de elevarse por encima de los suelos. Continuamos de frente dejando a la izquierda un camino que lleva a Ferreirela de Baixo, cuna de otro personaje ilustre de Santa Eulalia de Oscos, Antonio Raimundo Ibáñez, futuro Marqués de Sargadelos. A partir de aquí la ruta nos lleva por una amplia pista asfaltada hasta Santalla entrando en la villa por el cementerio.
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